El origen del Aula Literaria “Juan Alcalde” está en el primer grupo creado con el nombre y apellido de este mismo poeta y que, como el Aula, tuvo su sede en la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid, cuando fue presidida por José López Martínez y su nombre era Casa de la Mancha.
Se creó “con la finalidad de estudiar y divulgar la obra del gran poeta que le da nombre, y potenciar y dar a conocer la literatura de nuestra región a través de sus componentes”. Con José López Martínez, como impulsor del Grupo, integraron su formación, entre otros nombres, algunos tan importantes en la poesía como Eladio Cabañero, Acacia Uceta, Sagrario Torres, Rafael Fernández Pombo, Ángel López Martínez, por citar unos pocos de los que ya no están entre nosotros.
En aquellos años tuvo el Grupo importantes actuaciones por el área de Madrid y por varios pueblos y capitales de nuestra región, como fuera el homenaje póstumo a Federico Muelas en Cuenca; la lectura que se hiciera en la universidad de Alcalá de Henares; la que se realizara en la Casa Grande de Torrejón de Ardoz o la comida/homenaje a Rafael Fernández Pombo, en Puebla de Montalbán, amén de su presentación y lecturas en el antiguo salón de actos.
Luego, mermada con el paso de los años su actividad viajera, así como cierta languidez por la expresión poética en nuestra Casa, no surgiría algo similar hasta que e comienzo del curso académico 1989/1990, cuando en Acta de Junta Directiva del 19 de septiembre “se propone que el ciclo de literatura se llame “Aula Literaria Fray Luis de León” y que celebrará sus actos todos los segundos viernes de cada mes.En aquella ocasión su principal impulsor sería el también desaparecido Edmundo Rodríguez Huescar. Pero tras la vitalidad del ciclo o curso (y poco más), la mencionada Aula Literaria con nombre del fraile belmonteño y profesor salmantino, un par de años más tarde la vemos convertida en Aula Literaria “Juan Alcalde”, siendo su coordinador y y director otro poeta eclesiástico: el criptanense Valentín Arteaga, quien alentado por idénticos fines y lo que significaban actos y lecturas directas, enfocó la difusión cultural y poética desde la proyección de una tribuna ubicada en el salón de actos de nuestra Casa.
Valentín Arteaga aportó su nombre y apoyo poético; pero sus múltiples ocupaciones personales le impidieron que su presencia física ejerciera iguales efectos, y sin que perdiera actividad cultural alguna, tras un par de cursos académicos, al ser ocupada una de las vicepresidencias de nuestra directiva por el poeta Nicolás del Hierro, el Aula pasó a su coordinación en idénticos espacios de ambiente y cultura que ya viniera desarrollando.
Por ella han pasado y pasan desde los jóvenes valores que aportan su importancia a la poesía regional y española, hasta los ya consagrados, varios de ellos avalada su obra por el Premio Nacional y otros importantes galardones que prestigian la poesía. Siendo en la actualidad una de las principales tribunas abiertas a la poesía, en la capital del reino.

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